Cómo crear personas envidiosas

envidia

¿Por qué unas personas son más envidiosas que otras? ¿Qué les caracteriza? La envidia como otras emociones o miedos se puede aprender.

Normalmente las personas envidiosas han crecido en ambientes y familias donde se ha fomentado este sentimiento, es algo que solemos aprender desde pequeños. Lógicamente no solo la familia influye, también los amigos, otras personas e incluso el barrio y cultura en la que vivimos. Pero el principal pilar es la familia, por ser la primera estructura con la que tenemos contacto. ¿Qué tipos de familias siembran niños envidiosos?

  • Familias donde es frecuente las comparaciones entre sus miembros: hermanos, primos o incluso con amigos de la misma edad.
  • El amor que se recibe depende de otras cosas: inteligencia, belleza, notas, el trabajo, dinero… Nos hacen sentir como si los demás fuesen rivales con los que tenemos que competir para que nos quieran. Cuando ese amor tendría que ser
  • Familias que no enseñan a tolerar la frustración a sus miembros: menospreciar los méritos de los demás achacándolo a la suerte, darle a los niños todo lo que les piden o que solo hagan aquello que les guste y se les de bien. Este tipo de padres solo consiguen que sus hijos estén aprendiendo que todo tiene que salir como ellos quieren, si no es así, es porque o no es importante o es por culpa de los demás. Y si algo no se consigue a la primera lo mejor es abandonar y criticar a quien si lo haya logrado.

De todos modos, la envidia es un sentimiento normal que todos hemos tenido alguna vez. Por eso, hay que diferenciar varios tipos de envidia (en la que ya no todos hemos participado).

  1. La envidia blanca o sana: es el sentimiento que se tiene cuando alguien que conocemos posee una propiedad, característica, afecto o logro del que nosotros carecemos. Al principio se siente fastidio como una primera reacción emocional, pero al poco tiempo aparece otro sentimiento diferente; el interés y la admiración. Este tipo de envidia se debería llamar más bien “envidia autocurativa” porque no es que se trate de una envidia buena o sana en sí misma, sino que es inocua, se cura rápidamente porque pasa a ser admiración. Nos da “una actitud deportiva ante la vida” porque nos impone un esfuerzo de autosuperacción. Nos marca un camino que, después de todo, queremos recorrer.
  2. Envidia competitiva: aparece en aquellas situaciones en las que la persona envidiada (que tiene cualidades o posesiones superiores) no es un modelo, sino un enemigo. No está en nuestro terreno, sino frente a nosotros: su ganancia es nuestra derrota. Este tipo de envidia podemos verla por ejemplo en la historia, en la que un combatiente declara admiración por su enemigo, pero no interfiere en su deseo de derrotarle. Ejemplos de este tipo de envidia: la que aparece entre pretendientes a la misma pareja u opositores para un puesto de funcionario. Quizá el refrán “Lo cortés no quita lo valiente” lo refleje mejor.
  3. Envidia maligna: no cabe duda de que es la peor. La persona no solo sufre por el bien ajeno sino que goza por lo malo que le pueda ocurrir al otro. Aquí dentro hay un amplio rango de envidiosos que invierten un tiempo variable en obsesionarse con la otra persona. Desde simples deseos de daño hasta una persecución permanente. El envidioso grave intenta arrebatar al otro todo aquello que considera valioso, no tanto en su propio beneficio, sino, especialmente, para impedir que la otra persona pueda disfrutarlo. La obsesión del envidioso se desata cuando el otro consigue aparentemente, con “facilidad gratuita”, aquello a lo que él apenas logra acercarse con gran gasto y esfuerzo.

¿Cómo defenderse de la envidia?

jealous

Si tenemos familiares, amigos o conocidos envidiosos lo primero que hacemos es no contarles nuestros logros. ¿Y cómo podemos saber si alguien nos envidia? Cuando nos pasa algo bueno y se lo contamos a esa persona expresará su rabia intentando chafar nuestra alegría, por ejemplo con críticas o descalificando los logros, quitarles importancia… o incluso intentar boicotearnos. Al final es normal que no queramos compartir lo bueno que nos ocurre con esas personas. Eso sí, lo que tenemos que evitar a toda costa es defenderse o justificarse, solo estaríamos siguiéndoles el juego y al final solo estaríamos reforzando su comportamiento envidioso, que es hacernos sentir mal. Es decir, en vez de intentar conseguir algo igual de bueno para sí mismos (comportamiento muy recomendable y adaptativo por cierto) quieren que nos sintamos mal (a veces inconscientemente). Por eso, lo mejor es ignorar esos comentarios dañinos y pasar del tema. Si la persona es muy envidiosa y además cercana, quizá lo mejor sea alejarse durante un tiempo, ya que intentar que participe de nuestra felicidad será difícil y se requiere de mucha paciencia para soportar las continuas críticas que iremos recibiendo por el camino y que nos pueden “minar la moral“.

Por otra parte, si os interesa este tipo de temas puede que disfrutéis leyendo: “El maltraro psicológico” de José Luis González de Rivera.

Finalmente, ¿os habéis sentido alguna vez así? ¿Tenéis a alguien cercano con quien sea difícil tratar? O por el contrario, ¿habéis sentido mucha envidia de alguien concreto alguna vez?

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11 comentarios en “Cómo crear personas envidiosas

  1. Lo primero que pensé fue:
    “pobre niño!”

    Tú misma lo has dicho, todos hemos sentido envidia alguna vez; asi que si, me he sentido así unas cuantas veces. ¿Alguien cercano con quien sea difícil tratas? Mejor paso a la siguiente jajaja
    ¿Envidia de alguien concreto? Pues si! hum! de todos esos capullos cerdos que disfrutarán de TW3 XDDDDD u.u cabrones ¬¬

    Muy bueno, ne. Buena entrada :p

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  2. Buena entrada. La envidia es una enfermedad y si te tienen envidia y no sabes distanciarte de esa persona o intentar que no te afecte, logicamente se pasa mal. Mi lema, que corra el aire!! entre el envidioso y yo. 😉

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    • Si, es lo más inteligente si no quieres enfadarte de verdad con esa persona. Simplemente no compartir con ella esos momentos que sabes que le pueden causar resquemor. Tampoco hay que ir contándole solo las desgracias, pero que haya un equilibrio 🙂
      Muchas gracias por aportar tu comentario, siempre es un placer tenerte por aquí.

      Un besin 🙂

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  3. Pues si Sara! He sentido envidia, por suerte de esta sana, porque me ha ayudado a mejorar. A veces, como no, he sentido de esta maligna y sabes, pienso que es muy autodestructiva tambien. Por eso decidí no escuchar esa vocecita y cuando siento envidia, recordar eso bueno que tengo y a lo que quiero aspirar.

    Y tambien he sido envidiada. Hay personas como que lo envidian todo y cuando se enteran de un triunfo, parece que les salga un demonio que quiera fastidiarlo. argg !! jaja

    Un beso!

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    • Muchas gracias por opinar Nuria!!
      ¿Y quién no ha sentido envidia alguna vez?? A todos nos pasa jaja, y es bueno porque nos ayuda a querer ser mejores personas. Si los demás lo consiguen ¿por qué no yo? 😛
      Y si, hay personas que parece que quieren destrozar todas tus ilusiones si las cosas no van como ellos quieren, pero que se le va a hacer. Paciencia y aguante 🙂

      Muchos besos! Nos leemos^^

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      • Si, y cuanto más lejos, mejor! Hay un dicho cubano que dice “con la mirada, se pueden romper piedras”, aludiendo a que si alguien te mira mal, eso te llega de alguna manera. Así que, lo dicho, cuanto mas lejos, mejor!

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  4. Muchas veces siento envidia. Diría que a diario y continuamente la envidia me corroe pero, que yo recuerde, no envidio nada material. Envidio la inteligencia, el arte, la facilidad para aprender idiomas, escribir bien… que parece que algunas personas tienen a raudales y sin esfuerzo 😀 😀 😀 😀 😀 Entonces los odios un poco (muuuuuuuchoooooo!!!!), pero siempre, como tú dices, se acaba transformando en admiración.

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    • Entonces ese tipo de envidia es la envidia buena como la llamé yo 🙂 Todos hemos sentido ese tipo de envidia y es lo más normal del mundo, hasta es bueno porque eso hace que nos comparemos con otra gente y querramos mejorar como personas, no para estar por encima de nadie, sino para dar lo mejor de nosotros mismos. “Si los demás pueden conseguir sus objetivos, ¿por qué no nosotros?” 🙂

      Un beso y muchísimas gracias por comentar, espero leerte a menudo 🙂

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