Mi hijo viste “diferente”

frikis

¿Has notado que últimamente tu hijo ha empezado a vestir de manera diferente y estás preocupado? ¿Tienes miedo a que pueda pertenecer a una tribu urbana?

La adolescencia es la época en la que los chicos construyen su propia identidad. Se buscan así mismos comparándose con otras personas: iguales, adultos o famosos admirados. Empiezan a pensar como quieren ser y comportarse, para eso buscan apoyo en otros afines a ellos. En este contexto aparecen las tribus urbanas, son grupos de personas que se caracterizan por comportarse y pensar de manera diferente al resto de la sociedad, es una “subcultura”. Su forma de ver el mundo es diferente y lo expresan con una estética distinta a la norma.

Ahora bien, cuando un adolescente siente admiración por otra persona lo expresa imitando su forma de vestir, de comportarse y pensar. Es más, muchísimos sociólogos defienden que a la hora de tomar la decisión de entrar en una tribu urbana la razón principal es la estética (la forma de vestir, peinado, la imagen que dan hacia los demás…) y después la ideología (las ideas y opiniones que tienen del mundo que les rodean, la política, actitud hacia la vida…). Teniendo en cuenta esto último, podemos afirmar que todos hemos pertenecido a una tribu urbana en algún momento de nuestra adolescencia porque si nos paramos a pensar seguramente andábamos con otros chicos que pensasen y vistieran de una manera parecida a nosotros, solo que ahora la imagen, la parte visual, juega un papel más importante que entonces.

En general, no debemos preocuparnos si sospechamos que nuestro hijo pueda pertenecer a una determinada tribu urbana. A veces tenemos una idea preconcebida sobre estos grupos como pandillas violentas o extrañas que pueden ser peligrosas para nuestros hijos, pero la verdad es que no suelen serlo, al menos no la mayoría, solo las que son de extrema derecha o izquierda son menos tolerantes con los que opinan distinto a ellos.

¿Es solo una etapa de la adolescencia?

Hay adolescentes que pasan por una etapa y que tras un tiempo se aburren y poco a poco vuelven a vestirse una manera normalizada, aunque este proceso puede llevar años. Otros sin embargo siguen con ese estilo porque realmente sienten que es parte de su identidad. Es lo mágico que tiene la adolescencia, que nos permite crecer y evolucionar como individuos, tomar nuestras propias decisiones.

¿Cómo comportarme con ellos?

gotico

Hay cosas que nunca deberías hacer independientemente de la vestimenta que empiecen a utilizar tu hijo, ya que puedes desencadenar que se radicalice su estilo.

No intentes prohibirles llevar esa ropa. Si crees que castigando a tu hijo y eligiéndole tú la vestimenta vas a conseguir que cambie de estilo estás equivocado, lo único que conseguirás en la mayoría de los casos es que radicalicen su manera de vestir porque se lo tomarán como un reto. Verán que tú estás en contra de su nuevo “yo” y que ellos son las víctimas. Muchos vestirán de forma más extrema solo por contradecir y desafiar a los progenitores. Otros saldrán con ropa “normal” de casa y se cambiarán después, fuera de la vista de los padres. Al final es algo que escapa a nuestro control.

Por eso, nunca critiques su forma de vestir. No te hará caso y dirá que no le importa lo que le digas, que vestirá como le de la gana. Sin embargo, en el fondo si le afectará aunque no quiera reconocerlo. Criticándole solo conseguirás bajarle el autoestima y se sentirá incomprendido.

Descubre el motivo. Si sospechas que tu hijo solo viste así como una llamada de atención por tu parte no le saques nunca el tema a colador ni le des importancia, si realmente solo lo hace para sacarte de quicio a los pocos meses se cansará si tu ignoras su vestimenta. Si es así tal vez deberías preguntarte sobre tu comportamiento con él últimamente. ¿Has estado el suficiente tiempo con él? ¿Te has interesado en sus cosas? ¿Habéis hecho cosas juntos?

Si lo hace porque realmente le interesa pertenecer a cierta tribu urbana y no porque pueda estar falto de cariño, tendrás que respetar su postura e intentar informarte sobre el grupo de amigos con el que está tu hijo, así podrás comprobar que son fiables y que no meterán al adolescente en problemas, que en el fondo es lo importante.

Deja que se expresen. Como ya hemos dicho antes, los adolescentes están construyendo su identidad y para ello van a pasar por varias etapas. Lo mejor que puedes hacer es como ya hemos dicho otras veces, ofrecerles tu apoyo para cualquier tipo de problemas que puedan tener y esperar en silencio, cualquier tipo de presión hacia que dejen ese estilo será contraproducente y solo conseguiréis que se cierren más en banda. Respetad su decisión.

Conoce a sus amigos y no comentes nada sobre la vestimenta que llevan. Intenta conocerlos un poco más pero sin que sea demasiado evidente. Puedes sugerir a tu hijo que los invite un día a ver una película a casa, a jugar a la consola o algún plan de ese estilo. Cuando vengan no seas entrometido y realiza solo un par de preguntas sutiles. No se trata de saberlo todo sobre ellos (no es ni posible ni necesario) si no ver que sensación te producen para decidir si son una buena o mala influencia. Cuando se marchen no menciones nada sobre su apariencia o forma de vestir.

Si hay algún amigo que te parece una mala influencia o simplemente no te cae bien no le critiques delante de tu hijo, a no ser que sea muy evidente que su compañía está dañándole. Al final no podemos controlar las amistades que ellos tienen y prohibirles ver a una persona, solo conseguirás que le entren más ganas de estar en su compañía. Por otro lado, puedes preguntarle que es lo que más le gusta de sus amigos (o lo que menos) y que aprenda por si solo a valorar más unos rasgos de personalidad que otros. Es mucho más efectivo que decirles que Fulanito es “así” o “asá” porque los adolescentes y la mayoría de las personas realmente se convencen de las cosas cuando son ellos mismos los que llegan a esa conclusión y no cuando se lo dicen los demás.

Negocia sobre la ropa. Si la ropa que lleva llama demasiado la atención podemos intentar negociar pero nunca imponer. Puedes pedirle que se “adecue” un poco más en determinadas situaciones y darle más libertad en otras. Por ejemplo: “Si te pones ropa más tradicional para ir a visitar a tus tíos te prometo que no te diré nada sobre ella cuando salgas con tus amigos”.

Por último, aunque es fácil decirlo no debes obsesionarte con su ropa, es una de las formas que los adolescentes tienen de expresarse. Solo queda tener paciencia y ser tolerante.

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Si queréis ver el artículo desde la página de bekia entra aquí, hay cosas que tuve cambiar para adaptarlo a la revista pero el planteamiento es el mismo.

¡Feliz fin de semana a todos!

 

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