Mi pareja se ha suicidado

tristeza

¿He contribuido al suicidio? ¿Podía haber hecho algo para evitarlo? ¿Cómo no me di cuenta de lo mal que estaba?

La muerte de un ser querido es una experiencia traumática que tarda (en el mejor de los casos) mucho tiempo en “curarse”. En el caso del suicidio, el dolor y tristeza es todavía mayor porque no solo se ha ido esa persona para siempre si no que su marcha nos plantea muchas dudas. ¿He contribuido al suicidio? ¿Podía haber hecho algo para evitarlo? ¿Cómo no me di cuenta de lo mal que estaba? Mil pensamientos de este estilo rondarán nuestras mentes y seguramente nos sentiremos culpables de una manera u otra. Es inevitable.

A continuación os dejo algunas reflexiones que os pueda ayudar en estos momentos tan difíciles.

No busquemos culpables

Si es nuestra pareja la que cometió el suicidio el sufrimiento es enorme, no solo por el hecho de que se haya ido si no también por la incertidumbre del “por qué”. Tendremos un gran sentimiento de culpabilidad, puede que estés dándole vueltas continuamente a cada palabra que nos dijo los días anteriores al suicidio e incluso reflexionando sobre toda la relación en si,  todos los momentos desagrables o discusiones que tuvimos con él o ella. ¿No era feliz conmigo? ¿Qué es lo que fallaba? Puede que hasta nos sintamos frustrados e incluso pensemos que hemos sido los principales culpables de su infelicidad.

Tienes que eliminar esos sentimientos de culpa. La responsabilidad entera del acto fue de la otra persona, por muchas cosas que hayas podido decirle o hacer, la última palabra siempre la tiene la parte suicida. Y nosotros no hemos decidido por ella. Puede sonar duro pero tenemos que pensar que con el tiempo estos sentimientos de culpabilidad desaparecerán y se convertirán en mera impotencia por no haber podido hacer nada.

Por otro lado, cuando un ser querido ha intentado varias veces suicidarse y por fin lo consigue, pueden aparecer emociones contrarias, por un lado rabia o enfado, y por el otro cierta sensación de “alivio” porque todo ha pasado ya, lo peor que habría podido suceder ya ha ocurrido y sabemos que ese capítulo no será abierto de nuevo. Vivir con una persona que ha intentado suicidarse en varias ocasiones puede incluso ser más doloroso que un suicidio exitoso a la primera, porque vives con el corazón en puño y recuerdas todos los días “que no eres capaz de hacer feliz a la persona que amas”.

Libera la rabia

Cuando un ser querido se suicida es normal tener sentimientos de rabia hacia el muerto, en el caso de la pareja se vive ese sentimiento con mayor intensidad. Podemos pasar del amor al odio en cuestión de segundos. Se siente ira porque tenemos la sensación de que nos han abandonado, que no nos han tenido en cuenta. Tener ese sentimiento no es malo, es totalmente normal y es contraproducente negarlo, solo complicaremos el duelo. Aceptarlo y darnos tiempo es la mejor manera para que desaparezca.

A veces esa rabia también se mezcla con temor. Podemos tener miedo a que el drama se repita con personas queridas o incluso con nosotros mismos. Solo son miedos y no debemos darles más importancia de la que realmente tienen. No luches contra el miedo, la rabia o el sufrimiento. Grita y llora hasta quedarte sin voz y lágrimas, expresa lo que tengas que decir y libérate hasta que estés agotado y no puedas más. En ese momento es cuando tienes que descansar. Negar el sufrimiento solo te hará más vulnerable a él en el futuro. El dolor es una parte vital del duelo y negarlo solo hará que retorne a nosotros con mayor intensidad.

Vivir con la incertidumbre

Acabamos de decir que tras una muerte por suicidio los supervivientes tienen que convivir con un sentimiento continuo de culpa, pero no es la única emoción a la que nos tendremos que enfrentar, la incertidumbre es otra de ellos. Seguramente mil preguntas rondarán por nuestra mente y nuestro malestar no se calmará aunque nos dijesen la respuesta. Tenemos que darnos tiempo para aceptar lo ocurrido y no intentar resolver preguntas que no tienen solución, siempre hay un velo de misterio por el cual no se llega a saber nunca los motivos de la víctima, podemos intuirlos pero nunca sabremos toda la verdad, esa persona ya se ha ido y no nos lo puede decir. Debemos conformarnos con saber que tenía tal nivel de sufrimiento que la vida para él o ella se había vuelto imposible. No nos hace falta darle más vueltas porque no nos servirá para nada, solo para agobiarnos y estancarnos en el duelo.

Cuida tu cuerpo

Puede sonar a tópico pero la verdad es que cuidarse físicamente acelerará el proceso de curación. Mostrarte amor por ti mismo es una forma válida de recibir ese cariño que nos falta en este momento.

Tomar una dieta balanceada y en proporciones adecuadas nos ayudará a sentirnos bien. Además, debemos evitar comer por ansiedad porque solo es una forma de escapar momentáneamente de la realidad. Sin embargo, tampoco debemos caer en el error de olvidarnos de la comida, aunque no tengamos apetito tenemos que alimentarnos correctamente, la inapetencia te lleva a más y a medida que esto ocurre tu estado de ánimo empeorará.

Por otro lado, hacer ejercicio regularmente nos calmará porque el trabajo físico hace que nuestro cerebro libere endorfinas “endógenas” que nos relajarán y ayudarán a descansar por las noches.

La vida sigue

Love and Loss (Angled)

Según pase el tiempo ese dolor que sentimos se irá atenuando poco a poco de manera que cuando recordemos a esa persona llegará un momento en el que sentiremos tristeza, sin embargo, el dolor no será como antes, el tiempo está cumpliendo su función. También recordaremos el profundo amor que sentíamos por esa persona y nos invadirá la nostalgia, pero nada comparado con lo de antes. Poco a poco y según vayamos pasando página tenemos que ir recuperando las actividades que hacíamos antes y con las cuales disfrutábamos (y no me refiero al trabajo). Al principio no nos hará gracia, tendremos que forzarnos a ello, pero cuanto más empeño pongamos más fácil se volverá, acabaremos cogiendo el gusto a esos hobbies que un día se perdieron.

Ten paciencia

Es común que tras la muerte de la pareja el superviviente sienta cierta “culpabilidad” cuando se siente contento o feliz, incluso si vuelve a sentir amor en sus vidas. Tendremos que acostumbrarnos a vivir con ese sentimiento y seguir a nuestras cosas.

Date tiempo, no quieras ir deprisa. Aférrate al amor que te ofrecen tus seres queridos y no hagas caso a las personas que te presionan para cosas a las que no estás aun preparada. El duelo puede durar incluso años. Por último, si sospechas que tu tristeza empieza a rallar lo patológico es aconsejable que acudas a un psicólogo y que él determine hasta que punto lo que sientes es o no sano.

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Este artículo lo publicaré en breves en la revista digital Bekia, sección de pareja.

Espero que os haya parecido interesante y que tengáis un dulce fin de semana. ¡Un abrazo!

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2 comentarios en “Mi pareja se ha suicidado

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