7 aspectos positivos de los adolescentes

adolescente radio

Cuando alguien nos dice que tiene hijos adolescentes enseguida se nos pasa por la cabeza la imagen de chicos con las hormonas revueltas y de mal humor, irritables, sensibles, etc. Verás a muy pocos padres que digan que sus hijos adolescentes son tranquilos, calmados y que sacan unas notas buenísimas.

La adolescencia es una etapa complicada, llena mucha ansiedad y estrés. En este periodo los chicos se enfrentan a toda una revolución de reacciones hormonales que producen cambios tanto físicos como psíquicos. A todo esto se une que los adolescentes se enfrentan todos los días a situaciones que desencadenan estrés. El instituto, los exámenes, los conflictos familiares y sociales, las hormonas que hacen que su cuerpo sea una montaña rusa de sensaciones… A medida que el cuerpo les cambia  también se va definiendo su carácter. Es una época en la que se busca libertad pero en la que también se necesita una cierta seguridad.

De todos modos, muchos padres ven a los adolescentes como “pequeños monstruitos gritones” que no se esfuerzan o que no colaboran ni en casa ni en clase. Por eso, hoy nos vamos a centrar en aspectos positivos que también tienen los adolescentes.

Aspectos positivos que tienen los adolescentes

1- Rapidez mental. ¡Quien pudiera mantener la rapidez mental que tienen estos chicos! Está claro que tener rapidez mental no significa ser más inteligente sino que la inteligencia depende de la capacidad que tengamos de enfrentarnos a nuestros problemas utilizando de una forma adecuada las habilidades y conocimientos que poseemos. Sin embargo, hay una cosa que vamos perdiendo a lo largo de nuestra vida con la edad: la velocidad de procesamiento. Su máximo apogeo se encuentra entre los 15 y 20 años. Después se mantiene estable durante unos años más y a partir de ahí empieza a disminuir lentamente. Lógicamente suplimos esa “lentitud” con conocimientos y experiencia, sin embargo no procesaremos tan rápido la información como los más jóvenes y nos costará más involucrarnos en nuevas tareas y aprendizajes (idiomas, deportes…). De ahí que el refrán “Perro viejo no aprende trucos nuevos” no esté del todo mal encaminado.

2- Valoran la amistad. Está claro que los adultos también lo hacen pero no de la misma manera. Para los adolescentes las relaciones sociales son importantísimas para tener un desarrollo psicológico sano. Necesitan a alguien con quien hablar, desahogarse y compartir sus inquietudes. Los adultos ya tenemos el mundo medio descubierto pero para los adolescentes todo es nuevo. Por mucho que nosotros les apoyemos al final los adolescentes tienden a escuchar más a sus iguales que a sus padres y educadores. Los adolescentes tal vez valoren la amistad más que los adultos porque es la principal forma de relación que tienen, los adultos normalmente se implican más en las relaciones sentimentales o familiares y las amistades quedan en segundo plano según pasan los años.

3- Mayor tolerancia. Depende del chico ya que cada uno es un mundo, pero si es cierto que en general los adolescentes tienen menos prejuicios que sus padres. El motivo es simple, nosotros hemos vivido experiencias que nos hacen reflexionar sobre nuestras vidas y las de las demás personas. Los prejuicios se van construyendo a partir de las experiencias negativas que vamos viviendo, y a menudo también se transmiten de padres a hijos. Es a partir de esta etapa que los adolescentes van interiorizando lo que viven y aprenden. Esto significa que si parte de las actitudes que tu tienes hacia los demás se las vas a “transmitir” a ellos. Pero esto no tiene porque ser negativo, igual que se transmite “lo malo” también puedes utilizarlo para transmitir “lo bueno”.

adolescentes felices

4- Poseen una gran energía. Nos referimos a que tienen “más ganas” de hacer cosas, de implicarse en actividades, de vivir la vida, más interés… Disfrutan más los hobbies que los adultos y seguramente también se obsesionen más. ¿Por qué no ocurre lo mismo con los adultos? Seguramente por falta de tiempo, por el trabajo y porque tenemos que lidiar diariamente con “problemas adultos”. En la adolescencia los chicos mantienen esa energía característica y se involucran con más ganas en actividades. A veces incluso esa positividad y energía es contagiada a los padres, animándoles también a ellos a mejorar.

5- Críticos con el mundo. Otro aspecto positivo es que muchos de ellos se plantean el mundo tal y como lo vemos en la actualidad. ¿Por qué las cosas son así? ¿Por qué tenemos que hacer esto? Los adolescentes más “despiertos” y curiosos a menudo dicen cosas que ni los propios padres habrían llegado a plantearse seriamente. Nos hacen pensar y ver la realidad de otra manera.

6- Sentimentales y creativos. Todo ese revuelo emocional tenía que servir para algo. ¡Efectivamente! En la adolescencia los sentimientos se exaltan, se vive todo con mayor intensidad, puede ser malo si se toman las cosas demasiado en serio pero también puede ser positivo si encauzamos esas emociones con fines artísticos. En la adolescencia es fácil encontrar la inspiración. Por eso si tu hijo está interesado en las artes será la etapa idónea para motivarle y “explotarle”. Como ya hemos dicho antes en la adolescencia el aprendizaje es más sencillo y si a eso le unimos la inspiración, el progreso en una determinada actividad será más que evidente.

7- Familiares: aunque ellos no quieran reconocerlo, a los adolescentes les encanta hacer cosas en familia. El 90% del tiempo lo querrán pasar con los amigos pero eso no significa que quieran aislarse completamente del resto. Los adultos jóvenes pasan menos tiempo en familia entre otras cosas porque están más ocupados (estudios, trabajo…) y tendrán que organizarse para repartir su tiempo entre amigos y familiares. Sin embargo, los adolescentes normalmente no tienen ese problema (los primeros años de instituto no son tan estresantes).

Por otro lado, los hijos de estas edades se lo pasarán mejor en familia si haces actividades “exclusivas” con él. A los chicos les gusta sentirse “importantes” sobre todo cuando hay más hermanos de por medio. Busca un poco de tiempo al día para hacer algo con tu hijo adolescente (jugar juntos a algo, ir a dar una vuelta, compartir un hobby… o simplemente tómate unos minutos para hablar con él (puedes su opinión respecto a algo). Si consigues que se sienta necesitado y percibe que tienes interés por él te lo habrás ganado.

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Artículo escrito para Bekia, en sección de padres.

Espero que os haya gustado, a ver si se nos contagia un poco de esa energía 🙂

¡Feliz puente!

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